Desenfrenado y espontaneo en sus decisiones, minucioso y delicado en su labor. Conocer a Luna Olivares es descubrir a un hombre de una sensibilidad extraordinaria. Gran parte de su trabajo está inspirado en la mujer, exaltando, más allá de su anatomía , que transforma permanentemente hasta reflejar sus expresiones.
Obsesionado con la luz, da valor también al color, al volumen y especialmente al movimiento, interpretando que “nada nace para vivir mucho tiempo, pero tampoco nada muere” (Arte, ¿Líquido?) Z. Bauman.









